viernes, 19 de junio de 2015

Florencia

(Un matrimonio, padres de familia numerosa, se regaló un viaje a la Toscana para celebrar, en pareja, su décimo aniversario de boda. Imprudentes, me pidieron consejo sobre Florencia)

Hola chicos:

Ahí va esto, con algo de retraso, aunque mis circunstancias actuales constituyen una excelente excusa. 

En primer lugar, tened en cuenta que en Florencia estuve de Erasmus, con 21 años. Por tanto, poco dinero y, sobre todo, poco criterio. Y, peor aún, si echáis la cuenta, hace 17 años. Sí. 17. Mierda. He vuelto varias veces desde entonces, pero la última en 2004…

Pero ni por esas os vais a librar de una buena chapa. 

Como me habéis preguntado por restaurantes, os debo decir que mi sensación es que en Florencia no se come de fábula aunque, viniendo de España, lo tenéis que hacer muy mal para que una pasta o una pizza os parezcan malas. Y el café, por supuesto. Ahhhhh, el café… Qué envidia me dais. Por favor, tomaos uno a mi salud. Que sepáis que no hace falta pedir cappuccino para que el café tenga espuma. El caffè latte se hace con el mismo mimo. Es típica de Florencia la casquería y la bistecca alla Fiorentina, que se supone que es carne estupenda, pero os puedo asegurar que la carne que comemos aquí no tiene nada que envidiarle. Y es más barata.  

No obstante, como bien dices, Bea, hay tanto turista que hay que estar muy atento. Mi recomendación es que os salgáis un poco de las zonas más transitadas, que básicamente son las calles entre el Ponte Vecchio y Santa Maria del Fiore. Via dei Calzaiuoli, que es el eje principal, no tiene nada. Así que os sugiero perderos un poco. Si el día os pilla en la zona más heavy a la hora de comer, podéis comprar un bocata (panino) y recordar lo que decía Al Bano: la felicità è un bicchiere di vino con un panino. Para ello hay dos sitios míticos. Uno es I due fratelli, en via dei Cimatori, súper recomendable, aunque puede haber cola, y otro es un puesto ambulante, con una pinta infame, al lado de la fontana del porcellino. Pedid un panino con lampredotto. Y tampoco esperéis una cosa para volverse loco. Pero está bien. 

Fuera del centro más transitado, pero en una zona bonita en cualquier caso, os recomiendo una pizzería llamada Caffè italiano, en vía Isola delle Stinche, muy cerca de la iglesia de la Santa Croce. En su momento era muy famosa porque el pizzaiolo era napolitano y solo había dos tipos de pizza: margarita y marinara. Pero buenísimas. Ojalá no haya cambiado. Recordad que las pizzerías de verdad sólo ofrecen pizza por la noche, cuando encienden el horno de leña. Si vais a la hora de comer, aseguraos que sirven pizza. Y no sé más. Lo siento. Mis padres me llevaron una vez a una trattoria muy antigua, con manteles de cuadros y donde recuerdo que nos pegaron un palo de mucho cuidado.

Ahora dejadme que os recomiende un par de planes, de esos que quizás no vengan en vuestra guía, que, conociéndoos, seguro tenéis. 

El primero consiste en lo siguiente: comprad, en cualquier supermercado, o en el propio mercado, que está al lado de vuestro hotel, un pedazo de parmiggiano stagionato (36 meses), salami ungherese y algo de pan, que suele ser rico. Ya hace 15 años vendían en muchos sitios las típicas hogazas o medias hogazas que se están poniendo de moda ahora en Madrid. Echadlo todo a la mochila, con una botella de Acqua Panna y una navajilla, y preparaos para pasar el día en modo excursión.  

En la piazza Santa Maria Novella, también cerca de vuestro hotel, en vía dei Fossi, coged el autobús (podéis llamarlo lanzadera) 12. Se puede comprar el billete dentro (due biglieti singoli). O podéis ir de polizones, que es muy típico en Italia. La idea es ir hasta la iglesia de San Miniato al Monte, que tiene unas vistas preciosas sobre la ciudad. 



El bus da un poco de vuelta, pero una parte del recorrido os gustará. A partir de la Porta Romana, la carretera coge altura y, en seguida, se adentra en una zona de colinas y villas que resulta sorprendente que esté tan cerca de la ciudad. Y lo cierto es que las colinas y las villas toscanas son tan fiorentinas como el Ponte Vecchio. Os sugiero imaginar que vivís ahí. Tras unos pocos preciosos kilómetros, llegáis a San Miniato. Daos una vuelta por la iglesia y por su cementerio, disfrutando de las vistas sobre la ciudad y sobre las colinas que la rodean. 

Cuando os canséis, bajad por la misma carretera por la que ibais hasta el piazzale Michelangelo, que tiene unas vistas muy parecidas a las de San Miniato, pero con más gente, pues tiene un gran aparcamiento. Justo antes de llegar al piazzale, veréis a la izquierda una gran escalinata que baja hasta via del Monte alle Croci (os sugiero mirarlo todo un poco en google primero o, mejor aún, haceros con un buen mapa). Ahí podéis hacer una parada, en la enoteca Fuori Porta. Una birra Perotti y una bruschetta al pomodoro. 

De ahí, cogéis via Belvedere hacia la izquierda. Os aviso, es una cuesta de aúpa, pero breve; ni 500 metros. La via Belvedere os lleva al forte (fortaleza) Belvedere, que es una joya. Cuando estuve de erasmus era un lugar prácticamente abandonado. Una pasada. La última vez que estuve, habían puesto unas estatuas, arreglado un poco el sitio y cobraban la entrada, pero seguía siendo tranquilo, con pocos turistas. Espero que siga siéndolo. Suponiendo, que ya es suponer, que me hagáis caso, me sabría fatal que llegarais ahí y no cupiera un alfiler. Pero me extrañaría, pues, llegues por donde llegues, hay que estar dispuesto a subir una muy buena cuesta (yo la subía en bici, ojo). Y ahí os sentáis en el césped y os tomáis el queso y el salami mirando la ciudad desde lo alto. A la vuelta, volved por la Cuesta de San Giorgio, que termina en frente del Ponte Vecchio. Si seguís con ganas de pasear, sin cruzar el puente y siguiendo por recorridos “alternativos”, podéis dar un paseo por el barrio de Santo Spirito, que tiene un espíritu algo malasañero (en versión Fiorentina, o sea, muy rebajado) o, si seguís con ganas de verde, los jardines di Boboli, para que veáis cómo se las gastaban los Medici. 

Esa es mi sugerencia principal. 

La segunda posibilidad para ver Florencia desde lo alto y también disfrutar de las colinas que la rodean es ir a Fiesole. También se va en autobús de línea regular. El 7, que sale de piazza San Marcos. Se tarda media hora, más o menos. Pero vale la pena, de verdad. Incluso aunque sea sólo ir y volver. Pero si vais hasta allí y no tenéis prisa, en Fiesole hay un museo etrusco, sobre la antigua ciudad etrusca, que es una pasada. Que hace 3.000 años hubiera ahí ya un asentamiento, sobre el que puedes dar hoy un paseo, da una idea de hasta qué punto la Toscana y Florencia son sitios increíblemente buenos para vivir. Y las joyas, vajillas y demás objetos que se muestran también dan una idea de cómo un paisaje bonito puede inspirar una cultura refinada. El museo se ve en menos de una hora y no suele haber gente. En Fiesole hay un buen restaurante, con precios aceptables, l’Polpa. 

El centro de Florencia es, naturalmente, un pasada, como un museo al aire libre, pero que, como todo museo, tiene un cierto aire a decorado y tanto turista que puede resultar incómodo. En hora punta, de hecho, es terrible. Os recomiendo disfrutarlo a primera hora y, sobre todo, si podéis, por la noche. De hecho, una de las mejores cosas de Florencia es dar un paseo de madrugada, cuando esté vacía y silenciosa. Puede uno ponerse a llorar de la emoción. Desaconsejo la galleria Uffizi, a no ser que seáis grandes aficionados a la pintura y estéis los primeros en la cola. 

Espero que os sirva. Os deseo un viaje inolvidable. 

Un abrazote,

Carlos

Nerja

(Una estupenda amiga, Laura, me pidió alguna referencia sobre Nerja. Ella pasaría allí una semana de agosto con su novio)

Hola Laura!

Nosotros estuvimos 3 días en Nerja el año pasado por casualidad; se nos jodió otro plan en el último momento. Fuimos porque una amiga nos recomendó un hotel. Y nos encantó. Aunque lo cierto es que inicialmente íbamos un poco cabreados y sin unas expectativas locas. Y eso siempre ayuda.

Estoy seguro de que Miguel es un crack en estas cosas, pero, ya que estamos, comparto contigo un par de pistas. 

Aventureros y deportistas como sois, os recomiendo la zona de los acantilados de Maro.


Vais en coche hasta Maro, que está al ladito de Nerja, y seguís por la antigua carretera nacional (que es por la que vas hasta Maro) N-340. Iréis durante un par de kilómetros por una zona medio urbanizada para entrar a continuación en un tramo de acantilados, con el mar a la derecha, en bajo, y la montaña a la izquierda. Cada cierto tiempo, aparecerán a la derecha pequeños apartaderos y, desde ellos, se ven playas bajo terraplenes. Hay que caminar un ratito para llegar a cada playa. Nosotros estuvimos en dos. Pero yendo una semana, podéis descubrirlas todas. También se puede ir a estas playas en kayaks desde Maro (planazo, pero que nosotros no hicimos; Edu acababa de cumplir un año y el chaleco salvavidas más pequeño le quedaba como una sotana). En una de las playas, que te marco en este mapa hasta las 12:30 o 1 estábamos casi solos. Y en el punto exacto que he marcado en el mapa hay una cueva en la que protegeros del sol hasta la hora de comer (mientras el sol esté por el este).  


Las playas de esta zona son de cantos rodados, pero el agua es de una transparencia increíble.  

El día que no queráis andar con tanto trajín, Nerja también es chulo. Típico pueblo andaluz de casas encaladas, muy turístico, por supuesto, pero sin perder la esencia. El pueblo tiene varias playas, pero es curioso, porque están bajo un terraplén. Es difícil de explicar, ya lo verás. La playa típica en la que pasar el día es la de Burriana, que es la más convencional, al este del pueblo. Pero hay otras más pequeñas alrededor del balcón de Europa. Las playas están bien, son de arena gris ceniza (quema que no veas) y no muy fina, así que no son las típicas rollo Caribe, pero el agua está limpia y en seguida tiene profundidad, así que está fresca. Las horas más calurosas del día las pasábamos en la piscina del hotel y, por la tarde, cuando se ponía el sol, bajábamos a darnos un último baño a la playa que hay justo debajo del balcón de Europa (la de la izquierda, según se mira al mar). Aunque parezca mentira, se estaba súper tranquilo a esa hora. Y ya te digo que era agosto. Y en el chiringuito ya no hay nadie y te venden Alhambra reserva bien fresquitas por 3€. Y te las puedes llevar a la playa... No hay palabras. Tengo un recuerdo buenísimo.  

Por último, Frigiliana también vale una excursión al atardecer. Es un pueblo en la montaña, al que se llega en 15 minutos desde Nerja. Hay varios restaurantes con vistas, quizás el más gracioso sea el Garden Restaurant. No sé si la comida es buena, pero para una cerveza vale la pena el paseo hasta ahí arriba, pues está en lo alto del pueblo. 

Pues eso. 

Si no vais a Cádiz hasta el día 1, ya no coincidiremos, pero llámame cuando estés en Madrid, anda. Hazme un hueco en tu agenda para desayunar. 

Vale?

jueves, 18 de junio de 2015

Roma

(Mi amigo Fernando me pidió consejo para conquistar, en un viaje romántico a Roma, a su novia. Ahora es su mujer...)

Querido Fernando:

Con apenas unos, ¿meses?, de retraso, te envío mis consejos, que se centran en aquellas cosas que creo que no vendrán en la guía, que me imagino que tendrás.  

Pues bien. Roma es preciosa, entera, y llena de sitios recónditos con encanto. Te recomiendo, como filosofía general, que te hagas con un buen mapa y evites las calles principales en tus desplazamientos. Las calles secundarias son igual de bonitas, o más, y son más tranquilas. Roma tiene tanto turista que a veces resulta insoportable y los únicos romanos antipáticos están en esas  calles típicas que debes evitar, como via del Babuino (paralela discurre via Margutta, mucho más recomendable), via Condotti, piazza Venezia, las escaleras de piazza di Spagna, la fontana di Trevi, etc. Te recomiendo ir a estos sitios por la noche, después de cenar, en plan paseo romántico. Disfrutarás mucho más. Durante el día piérdete...  Por el Trastevere, por el Ghetto, por los alrededores de Campo de' Fiori, por via Giulia y via Monserrato, por las calles que unen via dei Coronari con via del Governo Vecchio, daos un paseo por Villa Borghese o por Villa Doria Pamphili, etc... No pierdas la oportunidad de entrar en cada edificio que veas con la puerta abierta, descubrirás patios interiores preciosos. Si entras con una sonrisa, nunca recibirás un reproche. Aprovecha para saludar a los vecinos que encuentres al modo romano; con el precioso "salve" (atrévete a alargar un poco la "a" y a pronunciar la "v" como una "v").  

Hay dos atardeceres muy románticos. Uno muy típico es el que se ve desde el mirador del Pincio, encima de Piazza del Popolo. Justo detrás del mirador empieza Villa Borghese. Puedes dar un paseo por el parque, acercarte a ver el atardecer al mirador y descender de nuevo a Roma para cenar. El otro atardecer, menos conocido pero igualmente bonito, se ve desde el mirador de Santa Sabina, en lo alto del monte Aventino, cerca del Circo Massimo. Las puestas de sol, con Roma como telón, conquistan cualquier corazón (toma). 

Las mejores vistas de los foros imperiales son desde el Campidoglio: sube la escalinata que lleva hasta la plaza y bordea por la derecha el edificio que queda enfrente. Por la noche, con los monumentos iluminados y un poco de silencio, es un sitio muy romántico. Casi mágico.    

En cuanto a la comida, mi opinión es que en Roma se come muy bien, pero sobre todo los productos típicos. En pocos sitios se come uno un buen filete o un buen pescado como en España. Quizás es un error intentar hacerlo allí. La pasta y las pizzas son mucho mejores que aquí y, si evitas los restaurantes claramente turísticos, más baratas. Te recomiendo, a continuación, una serie de sitios claramente romanos, genuinos. Restaurantes donde el pizzaiolo tiene la misma voz que Marlon Brandon en El Padrino. Estos son:  

-  Pizzeria Da Baffetto
via del Governo Vecchio (cerca de Piazza Navona)
-  Pizzeria il Leoncino  
via del leoncino (entre pza Espagna y Panteon)  
-  Matricianella
via del leone (entre pza de Espagna y Panteon)
Pizzeria San Calisto
piazza di San Calisto (cerca de Santa Maria in Trastevere). Este sitio es turístico, pero ha sabido mantener la calidad. La pizza di buffala cotta es imbatible. Probad también la scamorza con porcini (queso fundido con boletus) y la fior di zucca (flor de calabacín, rellena de mozzarella y anchoa, muy típico).
Da Gino
viccolo Rossini (cerca del Parlamento)
Filetti di Baccalà
Largo dei Librari (cerca de Campo de' Fiori)
Al Moro
vicolo delle Bollette (cerca de la Fontana di Trevi)
Perilli a Testaccio 
via Marmorata (cerca del Aventino, en el barrio de Testaccio)
Pizzeria Il Bersagliere 
via Candia (cerca de San Pietro). Tienen un limoncello casero que fue mi perdición en numerosas ocasiones. 
Caccio e Peppe
via Giuseppe, esquina via Luigi Settembrini (en el barrio de Prati). Vale la pena acercarse a comer los mejores carbonara que haya probado, y he probado unos cuantos... Tienen mesas al aire libre. Si hace bueno, es un sitio estupendo. 

Las pastas típicas de Roma son la amatriciana, la carbonara y el cacio e peppe (queso y pimienta). 
  
Para tomar una copa o un vino lo mejor es la zona de Campo de' Fiori. En la misma plaza, en el número 15, está la enoteca Reggio, mi favorita. En el ghetto, en la piazza Mattei (que además tiene mucho encanto), hay un sitio muy original y agradable para hacer un descanso y tomar un vino. Se llama Bar Taruga (juego de palabras con tartaruga -tortuga- pues en la plaza hay una fuente con el mismo nombre). Otro buen sitio, aunque menos "romano", para dejar un rato de caminar es Crudo, cerca de Campo de' Fiori, en via degli Specchi. En el Trastevere, es deliciosa, para hacer una pausa, Libri, una librería, con cafetería y patio interior, muy acogedora. Al fondo hay una sala para actuaciones. Con un poco de suerte te tomas un café y una tarta en el patio con un concierto de piano de fondo. Con menos suerte habrá alguien leyendo poesía en alto. Libri está en via dei Fienaroli. También en el Trastevere está Stardust, en una callajuela perpendicular a via del Moro, que es un sitio pequeño y tranquilo para ir después de cenar a tomar un mojito, que los hacen muy ricos. No te recomiendo pedir copas "a la española", tipo un ron con Coca - Cola. Aplica lo mismo que lo dicho sobre el filete o el pescado. Pide vino, si no, cerveza y, si no, un cóctel.   
 
Que vaya bien. Ya me contarás.